sábado, 13 de abril de 2013

Que la distancia nuestra, amor, es cercanía






No hay nombres no hay cosas ni profecías
solo he visto ventanas como tambores
solo he visto matrimonios-casa ¡amor!
quiero casarme contigo, amor, en la pasión nuestra
aguas profundas densas, amor
no te cambio por ningún efecto
quiero ser tu memoria oscura y ciega eléctrica
habitación murmullo de tu cuerpo
noche en movimiento tu vientre tu ombligo vértigo
Deja esta vida que no es nada plenitud apariencia
regresa siempre diferente como si hoy fuera del primer día el inicio
extremo presente deseo nuestro
he decidido para ti cantar

nada, nadie, ni tiempo, me disgusta
porque son solo recuerdo e idea
asistente ciego del miedo
encerrado en todas las cosas que
daban vueltas en el mundo como incógnitas
¡me encantas mi torre dorada! mujer

me enteré que las palabras son cangrejos
que las gaviotas comen pico a pico sobre el diccionario
antes de entrar en el mar del Infierno imaginario

ayer creía mirar el reloj y me pregunté para que negarlo la hora
cualquier hora, pues a nadie le importa la hora en que nos amamos
nadie me supo decir como evitar este paso
pues ellos creen en el calendario inventado por un tal
que puso orden al Tiempo
creen en la agenda y le preguntan si alguien les espera
a mí nadie ni cualquier cosa me esperas tú
como único paso
celebración mi celebración mi razón me
repartes como un eco entre sal y presencia
mi alimento locura compartida
mi ausencia cadena absorbida mi cabeza flujo
de tu vínculo mi existencia loca
somos dos ecos sonando tallados en el abismo
de la muerte de la vida Madre de todos los viajes
fuera de la distancia
que la distancia nuestra, amor, es cercanía

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