domingo, 21 de abril de 2013

De insomnios y otros discursos






en esta curva difícil reduzco el insomnio a cada segundo
en la dimensión de la cama como su destino estaba listo
para el mal de ojo cobarde

apreté mi cobardía porque soy un hombre de palabra
y de muchas palabras desesperadas me gusta beber
como un incendio interior, eco de que vivo y hablo
y permanezco dentro de esta piel que a veces hace de cuerpo

con base a lo anterior, puedo decir que soy virtuoso en el engaño
de este mí mismo impersonal donde todo sucede a falta de carácter

va mejor así el mundo, casi parece perfecto
entre sueños irracionales y discursos moralizantes,
a esto contribuye sin duda en alto grado el dinero
quien con su simple lógica organiza la vida

me hace duda incómoda jugar con lo que precede
sobre todo porque estrictamente de eso no comparto nada
y como todo el mundo me mantengo en la más estricta coherencia
me sabe a mal creerme lo que no me creo
me he metido en un barullo de donde solo salgo cortando como siempre con lo incompleto

cuando se tienen que tomar todas las vueltas estrictas de la dura-cabeza
como en un tribunal se pretende tallar lo que va vagando
profundamente tomé el mejor juego de gotas de agua, corte limpio
como un guión

a través de los doce tonos de los sueños nocturnos vuelo como corte-mago de aire
sin lápidas no hay viaje ni mesas ni epitafios escritos sin ninguna razón
sino solo para recordar del pensamiento la mala costumbre

casi encontré un escultor de la memoria que adoraba las estatuas de rodillas
pidiendo clemencia, y la fuerza del clima y del tiempo y mantener la sonrisa y los brazos,
liebres solitarias como ojos asustados que se abrazan

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