domingo, 21 de enero de 2018

Y tu sexo pleno se abre

Fuiste de mis ojos y de mis sombras. Duele que me confundas con otro. A pesar de eso, te amo y me desgarro. Le quito las viejas ropas al laberinto y las hojas secas. Te traigo todos mis excesos mientras tú piensas en tus pérdidas. Dime, amor, que perdiste si no supiste amar. Lo no ganado son ganancias colgadas de los árboles, son flores que no podemos coger, laberintos de sueños que nos parecen reales, y que lloramos como si fuesen nuestros. Lo que yo te ofrezco es real aunque no tiene carne. Es, amor, el baile de las flores. Es sexo, aunque de amor se hace. Te busco siempre en la parte de tu cuerpo que se me viene a los ojos, mientras son mis manos quienes te alcanzan. Te hallo, amor, vestida de mariposas mientras terribles huracanes arrasan mis manos. Tengo miedo a derribarte. Por eso te toco como a una fina membrana que temo rasgar. Tu lo notas y me miras sorprendida con tus ojos alegres como juguetes. Te beso tus labios color naranja. Y tu sabor me inunda el vientre. Te subo las mangas de tu vestido para despoblar tus lindos brazos. Eres la mirada negra de la duda. No sabes si tirarme o comerme. No me quejo porque esta es nuestra temporada. Creo que me cruje el cuerpo de dolor. Me consuelo mimando cada rincón de tu cuerpo, silencioso, oloroso, suave. Creo que estás impregnando las tiernas paredes de mi memoria; sobre las cuales quedará tu olor para siempre. Y el resto de mi vida será silencios. Ya puede agonizar el mundo, que no me importa. ¡Que muera o reviente! Yo tengo en tu cuerpo mi futuro. Ya tengo las heridas que se pierden, las entregas a ti de mi sangre, los hijos futuros del mar fecundando tu vientre. Te acercas y sangras de pena. Y tu sexo pleno se abre delante de ese cuerpo tranquilo.