martes, 24 de abril de 2018

Sí, silenciosa memoria

¡Como si no tuviéramos memoria de árbol!--me dijiste un día de aquellos que éramos sabios, de tierra, de mar, de soga, de arado. Sabios de objetos, tuyos pero no míos; siempre sobresalí por mi profunda generosidad e ignorancia. Te los dejaba todos a ti, ninguno para mí; pues además de ignorante era desentendido y generoso. Si además, esos objetos objetos son, iba cantando por prados juveniles, perdido en caminos de finas sutilezas, siendo generoso en propósitos y rústico en tenencia.