jueves, 20 de julio de 2017

Allende del gusto de tu boca

Allende del gusto de tu boca. Allende de todas las fuentes. En el silencio de las raíces. En el odio a la muerte. Y si te vas, algún día, te vas, que me quede todo el silencio, ningún nombre, ni esperanzas. Me recobraré de todos aquellos olvidos. Me reescribiré en ti, necesito. Pondré a sembrar todas mis faltas. Y en mi cuerpo, quedará tu cuerpo a la intemperie.

miércoles, 19 de julio de 2017

Andábamos de mejilla a mejilla

Entre los dedos se nos escapa el mundo. Había entre la luz bordes. Crece el agua y la materia, la lengua interior del tiempo. Andábamos de mejilla a mejilla, en el regusto de nuestra boca. Y allí, se me olvidaron todos los nombres.

martes, 18 de julio de 2017

Y queda mojado el silencio

Y tiene tu nombre una duda. Y no sabe de sorpresas. Tiene clavadas en la piel rebeliones; se retuercen como clavos entre los dedos. Cerca de ti el origen de las sombras. Y queda mojado el silencio.

lunes, 17 de julio de 2017

Como, por ejemplo, el silencio

Como, por ejemplo, el silencio. En el mundo el fruto y la semilla. Y esto aún no está abierto a los sentidos, a las sombras y a los gestos. Éramos un lugar quebrado en la noche, troceado de existencia y múltiple, como si la vida tuviera rastros.

sábado, 15 de julio de 2017

Los silencios inestables

Y tuvimos esos sitios de la noche. Me sorprendes y confieso como una tormenta. Las duras estaciones. Los silencios inestables. Vino mi mirada de vacío triste y miedo y ceguera. Vino la trampa del dolor, su fruto y su silencio.

viernes, 14 de julio de 2017

Me dueles, y alguna tristeza

Estábamos en el fruto de tu ausencia, en el tiempo dibujados, vulnerables fragmentos. Caía el agua sobre la madera, como invierno que se prepara. Crecían los me dueles, las cosas de la vida, y alguna tristeza. La fiebre, con su mirada blanca,  tomaba lugar del parque de los almendros, silenciosos y ligeros como pétalos.

jueves, 13 de julio de 2017

Todas las puertas se tambalean dementes de tu ausencia

Todas las puertas se tambalean dementes de tu ausencia; amantes marchitos de los gritos que no aman. Y el dolor, el dolor viene a las palmas de las manos como cuchillas bien afiladas. Son ya todas las puertas muros invulnerables. Los fragmentos de la vida caen como copos de hielo amenazantes al clavarse en los tejados. Se oyen sus picos golpear como pájaros locos. Tiemblan los muebles de miedo ante el ataque. Y la cama se encoje enrollándose sobre la almohada.

miércoles, 12 de julio de 2017

Desde el fuego te imaginaba

Desde el fuego te imaginaba, y. Todo aquello me pareció sublime. Era una tarde y no estabas, y nadie. Me pesaba el rostro y el dolor, la falta y el coraje. Se rendían los párpados bajo el insomnio, y la noche indefinida. Dos metros de ruido infernales. Un carro de horas. Llamadas intermitentes de teléfono, y. La demencia me daba la espalda, no me escuchaba, me aborrecía. Y, gritos.

sábado, 8 de julio de 2017

Le hablabas al silencio

Le hablabas al silencio como la tormenta al aire, con esa tranquilidad del agua. Y antes, estuvimos en la ventana de las estaciones duras, en los silencios sueltos, en la ausencia del reposo. Tomaba sombra y cediendo, el mar se hizo insoportable. Ahora, éramos arena prisionera, duda, granos.

jueves, 6 de julio de 2017

Silencios sueltos

Hay tristeza llamada fiebre; fiebre de invierno y surgimiento de la mirada; mirada que crece en el silencio, y duele; manos desgarradas de sus brazos, y abrazos ligeros. Hay temblor de ojos obstinados en vivir en el sueño, y en la desesperanza; ya no quieren desafiar tus ojos, ni ver, ni cerrar, ni sorprenderse. Hay cuerpo de la espera, sin prisa, allí donde hubo tormenta; silencios sueltos.

miércoles, 5 de julio de 2017

Como aquella vez que eras todo ruido en tu calma

Como aquella vez que eras todo ruido en tu calma. Ya sabías que los gritos no aman. Todo estaba al lado. Eras fruto de mi ausencia. Gaviota sin alas. Dibujábamos en aquel desorden, sordos fragmentos de hielo. Había tristeza sobre el invierno, y nuestras miradas blancas. 

martes, 4 de julio de 2017

Era tarde y describí tu rostro

Era tarde y describí tu rostro. Estabas en ese momento de la hora sangrante. Era tarde y no hubo nadie. Pesa tu rostro sobre el espejo y dolor en las ventanas. Fuiste ruido de lengua indefinida. Puertas cortas sin llamadas. Ejemplos de huidas locas. Se acumulaban las horas sin usar, cerradas e infinitas. Eran rígidas en su cuerpo de infierno. Del otro lado, dolor.

domingo, 2 de julio de 2017

Ya éramos sogas de la angustia

Ya éramos sogas de la angustia. Nos quitábamos de encima el tiempo como agua corriente; le quitábamos la voz y sus sombras, y la espera. Ya éramos dentro y cerrados al mundo.  Ya éramos anuncio y fermento. En mi calle, nadie. En tu rostro, espejo.  Se rompe el dolor y nos lleva dentro.

sábado, 1 de julio de 2017

Rehenes en nuestras manos

Llega la noche en tu rostro. Llega el hambre. El placer del silencio en tu boca. Y yo vulnerable. Llegan tus párpados como dos mariposas, y los pliegues de la memoria. Llegan los recuerdos disueltos, la distancia de piedra, la pareja de la lluvia y tu mirada. Rehenes en nuestras manos. Largos lazos de la confusión. Soga solitaria y agua corriente.