martes, 30 de agosto de 2016

Fuimos siempre doctores del peso del tiempo y sufridores de la espera

Pues bien sabes que fuimos frecuentemente doctores del peso del tiempo y sus remitentes, sufridores de la espera. Pues bien sabes que me tienes asegurado en la espera; en esta que hace ya largo tiempo vive desordenada. Y ahora te hablo y desapareces, del recuerdo, digo. Callo y vuelves, como un espejismo alucinado. Por un instante te olvido y vuelves, con dolor de carne, con desesperación de angustia, esa es tu saliva seca en mi olvidada lengua. Me contestas como indiferente, como si nunca te hubieses emocionado. Desapareces de nuevo alborotada. Mueves al irte tu vestido como una bailarina agitada, y yo, a pesar del dolor, te sonrío; pues me hace gracia tu gesto como si fuese de cariño. Aunque bien sé que no es así, que es tu carácter, ese que siempre tuviste conmigo mientras te mostrabas afable en tus públicas representaciones.

domingo, 21 de agosto de 2016

Fuimos frecuentemente doctores del peso del tiempo

Tuvimos que conformarnos con nuestro estado de tristeza, mientras en los lugares aislados y recónditos se había refugiado la angustia y la tristeza. Pues bien sabes que fuimos frecuentemente doctores del peso del tiempo.

Pues en nuestro amor, como el mar, teníamos puntos ciegos

Practicábamos cantos y danzas hasta que la vida se quitaba el vestido de luto y duelo.Nos enterrábamos de modo imperativo en nuestra cama las noches enteras de la muerte ante esta vida que nos ponía como barreras el espacio. Y fuimos felices en el sudor y la carne. Pues, tú y yo, al igual que las puertas de Troya, teníamos puntos ciegos, como islas enamoradas que no ven el mar.

sábado, 20 de agosto de 2016

Dentro de las cartas se abren todos los olvidos

Se despedaza el mundo como si el mundo fuese a cumplir todas sus promesas. Dentro de las cartas se abren todos los olvidos mientras le pegábamos el sello del tiempo. No es hora de perder las horas, dijiste. Para eso ponemos el pasado como remitente.

martes, 16 de agosto de 2016

Te miro la parte del olvido

En la caja olvidado de los nombres. Por eso tomo el tuyo y lo abro, cada vez como nuevo y desconocido. Abro su carta sobre la que se abre. Le miro la parte del olvido. Y allí te veo en la tristeza del no reconocerte.

lunes, 15 de agosto de 2016

Ámame sobre los ojos

Preparada para el final feliz del silencio, allí estaba sentada sobre la última cama. ¡Y tantas veces te dije quédate! Quédate aquí desnuda para que el amor no se acabe. Olvida las puertas. Ponle cerrojos a tus pasos. Ámame sobre los ojos como las veces que me has mirado.

sábado, 13 de agosto de 2016

Es fuerte el silencio cuando te lo encuentras

Y es fuerte el silencio cuando te lo encuentras. Fui tantas veces un despilfarro que no me daba cuenta. No supe encontrar los papeles, ni los míos ni los de los otros. Y aquí me ves como un mimo sin diálogo.

viernes, 12 de agosto de 2016

Las habitaciones del reloj y del cuento de las horas

La cosecha resbala y muere. Así aprendiste lo que es la siembra. Se divide el grano en tus manos buscando las raíces y el tiempo. Y dices: He encontrado lo que ya existe. He andado donde ya anduve. He esperado en las habitaciones del reloj y del cuento de las horas. Te he buscado y reconocido en la espera. Finalmente, me han marcado los silencios.

jueves, 11 de agosto de 2016

Te vence el fruto de la tarde

Ya crees  que es inútil; estás convencida. Pues te vence el amor en su lado oscuro. Tus manos se rinden ante el fruto cercano. Pero debes saber que el fruto aún no ha desprendido su aroma. Es un fruto de la tarde. Huye de las frías mañanas y del mediodía. Y tus manos para entonces ya no esperan.

miércoles, 10 de agosto de 2016

En las negras grullas del tiempo

Es nuevo para mí amarte. Te amo para que nadie te olvide. En la grulla del tiempo, con sus alas negras, te renazco. Te amo como anunciando el porvenir. En tu nombre me hago misterio. Y crees que no estoy convencido del fruto que eres en mi boca.

lunes, 8 de agosto de 2016

Te espero en las vueltas del tiempo

Como todo es imposible, imposibles tus besos. Como todo es mitad y ausencia, me quedo a la espera como ser amado. Y si tengo que decirlo, te lo digo: te espero. Te espero en las vueltas del tiempo.

domingo, 7 de agosto de 2016

Medio mares sin ruido

Cuando tu mitad queda como la mitad del otro entonces no es posible levantar la mirada. Y me refiero a ti, a aquella que nunca fue un imposible. Y esto queda. Medio mares sin ruido.

jueves, 4 de agosto de 2016

Cuando mueres en ausencia

En este cuerpo concluido bajo el cuerpo salen las raíces hacia la superficie huyendo del agua mientras tú andas de pasos lejanos buscando nido donde poner nueva vida. Ya sé que a mí me la diste, ya sé. Pero ahora, ahora... obcecado y ciego, en tus recuerdos, infatigable, cuando mueres en ausencia, durante esos momentos que me pierdo, delante de mí quedas inmóvil con esa sonrisa del que me amas.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Un cuerpo concluido en el gesto del peso

Te confieso de verdad la nocturnidad en la que soy un experto. Es esta mi historia defectuosa. Sigo apagado como un mimo sin nombre, aunque eso no es gran cosa. Te confieso que estuve; que estuve en los ritmos de la vida como una nota enganchada a otras notas, sin más, así sin más, y eso no fue poco para el poco ruido que me hizo. Eso es un gesto de siembra, una piedra para la tierra, un cuerpo concluido en el gesto del peso.

martes, 2 de agosto de 2016

Tomo tus pupilas en mi silencio

Brumas de punta a punta de tus ojos. Y yo pensando, me empujas. Miraba obediente tu pasado y vi tu boca. Decidí, entonces, quedarme en tu futuro. Decidí, entonces, quedarme en el blanco de tus ojos, en su instante. No podía quedarme con tus recuerdos, lo reconozco. Tus recuerdos donde yo no estaba son como voces; y me empujan como una calumnia. ¡Qué le voy a hacer si no puedo verte más allá de mis manos! La duda, la duda, de no haber antes de ti existido. Tomo tus pupilas en mi silencio para consolarme. Ahí permanezco como un futuro. Ahí me decido entero. Tomo tu piel como auxilio y pido a Dios que no desaparezcas. Tu presencia ya cumplida en estas grietas. Y yo, sospechoso, lloro como un niño inexperto.

lunes, 1 de agosto de 2016

Ya no habrá brumas de noche sobre mi boca

Esos fueron los enredos de tus brazos y su tumulto, sus miradas locas. Me coges el amor escrito en mis manos como si fueses a leerme la vida. Ya no habrá brumas de noche sobre mi boca.