miércoles, 24 de abril de 2013

A veces muere el Infierno en una pesadilla






siempre he sido un escollo infinito-tumulto-confusión
como dicen las palabras vacías-sin-agua que bebí
con mi labio leporino enterrado en el dolor de la soledad
de la boca partida por el silencio-cueva-prehistórica de la distancia
es sombra del silencio subterráneo despierto en mí desde hace
diez mil años

a los dedos la soledad-eterna
Creo todavía en la fantasía del baile
eco de las hogueras-hechizo
donde quema la lengua

atrae hechizos para resolver con la punta de la lengua
que dice que quema
me siento perdido en la semilla de la manzana primera
crucificado en el vientre de un elefante
al aire de una idea-colmena
que sería la vida-cordero-tranquilo

cuando llegué estaba y murmuraba
amor-amor-amor
más allá de la boca de la almohada
fantasmas entrelazados vivían fuera del voluptuoso cuerpo con mi alma
crepúsculo-lluvia de pies sin escalas

a veces muere el Infierno en una pesadilla
con su oído atento al azar de la nada
todo silencioso sin ropa ni olor se cierne
sobre la textura de la piel como una garra

carnicero-Infierno que alimenta el mar con sus ojos de estudiante
astrónomo de ojos negros del Después-limpiador-de-sueños

con brillo vi algunas tardes descansar en el resto
abrir la boca bostezar para probar el aburrimiento
no tenía ni idea de que había quedado una duda
la duda quedaba después de pasar
ahora sorprendida quedó la risa
risa-certeza que bucea el olvido
risa de cada mañana como un paseo

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