miércoles, 8 de mayo de 2013

El silencio estaba caliente y flamante, era el fin




las cosas que tengo en el corazón chocan contra el océano del alma,
formando infinitas fuerzas contrapuestas,
ira-amor-compasión-felicidad-alegría-tristeza-
-esperanza-desilusión-utopía y chocan fuertes-débiles
cansadas-radiantes
me dicen de volver a la vida a mezclar corazones,
ramas rotas frutos desgarrados vientos arrastrados
¡y yo tan joven y sin Destino!

¿amargura? vivir cansado, cansado de esta corta vida que aún nada me ha dado,
voy con el entusiasmo volando alto,
yo tengo un enorme ambiente infinito de amor ideal y éxtasis,
una infinitud de vida por vivir, sublime y despegada,
un área enorme de vida aún desconocida,
la armonía del mundo levantando en mi corazón,
unos cuantos pensamientos de doble-o-nada,
un gigante hinchado de pena,

una decepción choca contra la tierra y se hace fuego en el corazón,
se desvanece al infinito la energía, se desdibuja el mundo,
porque la palabra no es un eco ni una maldición,
ni un pensamiento suelto ni un saco roto,

mis mejores sueños son dedicados al silencio,
a las afueras de la Creación,
allí donde no hay testigos,

hay rollos de vacío, de un vacío inconmensurable,
enorme y espeluznante, horror de la ausencia del límite,

una habitación, un cráneo amarillo, unos dientes sonrientes,
un siempre en mí siendo chimenea, frío como ella,
y luego, más tarde, una angustia amarga,
dos latidos o menos, un no siento,
la cercanía de la vida,

este pacífico mundo! tan vacío,
todo se agita en los libros, todo y falso,
contratiempo de la infancia de libros-criptogramas,
sus víctimas inocentes traga-palabras,
donde todas las palabras eran sinónimos,

es el futuro la imaginación de un niño,
un sueño sublime, mientras el mundo anda,
una burla de la razón, un mirar con desdén a la verdad supuesta,
es común para la mente ahogarse en sus propios límites del aburrimiento,
un cerebro ahogado suena a charca, donde los niños chapotean
alegremente con botas de goma, y este fue el principio,

había fuego después como un rayo de polvo ardiendo,
pasiones, viajes, ensueños,
y un vivir más allá del punto de partida,
una enorme campana de verde bronce,
fundida en un gran cráter de la tierra,
unas potentes yeguas tirando para arrancarla del suelo,
el horizonte se enrojeció para sacarla,
sonó el badajo del sol e hizo marea sobre la tierra,

los insectos picoteaban la tarde, contra viento y marea se comían el mundo,
zumbaban los pechos de terror, el viento pasó cerca,
la Luna fue un azul desierto, un ojo claro contemplando la Tierra,
el silencio estaba caliente y flamante, era el fin,
tal vez, pero manos ruidosas hicieron bandas,
un teatro fantástico recreó el mundo, y un coro blanco de fantásticas mujeres puso en marcha los cantos,
lágrimas, risas, lágrimas, embriaguez, gloria, gritos, cantos pisotearon la nada,
y el mundo surgió de nuevo

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