lunes, 20 de mayo de 2013

El movimiento de tu cabeza hacia la tierra regulaba tus sueños


mi habitación, lejano el mar, y, en ocasiones, gritos de agua,
revivir, ondas propias enormes,
triste ruge el pueblo, multitud, y
rodeado, el aire, el mundo,
todo quedaba sin volver,
un día incomparable, sin entrar,
un corazón vacío, porque
todo rodea como un desierto,
recordé la "largura" de la tarde,
sin sospechar tu presencia,
yo la amaba, tu mirada indiferente,
viene del fondo, me gustaba entonces, mentir, fue
por ti, ahora que te amaba, quería tu hierba,
me tumbé sobre la curva del viento,
pensé latido a latido, me reconstruiste,
todas las escenas de nuestra memoria,
fueron pasión, sin recordar el camino me acerqué,
encontré el tono de tu voz imposible,
al fondo de la ventana,
así pasé en tu contemplación,
desgarradora, un día regresé, atardece el camino,
he oído tu pie, el movimiento de tu cabeza hacia la tierra
regulaba tus sueños, me sostuve sobre un brazo apoyado en el suelo,
oscuro te sonrío, miré el tiempo delante de mí,
y el horizonte, una red de fuego, desaparecido,
reapareces detrás de mí, me deslizo, soy ligero, tu color rosa debilita el cielo,

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