sábado, 18 de mayo de 2013

Pensé : no es nada, ni casualidad la duda ni el acierto


Convencido y dudoso, tomé la mitad de mí mismo,
pensé : no es nada, ni casualidad la duda ni el acierto,
ni el dictado de las palabras tiradas al barro de la página,
cosas más altas e importantes ocurren en el mundo
que envidia me producen y me burlo y se burlan y a pesar
de todo con ellas convivo,
qué es el reír sino desesperación,
[ por eso Dios nunca ríe : no conoce la desesperación ]
solo pueden reír los hombres ante lo imposible
siempre con esa cara de absurdo con la que la vida, a veces,
se presenta, y sin embargo, aquí estamos, temporales,
complacidos con lo verdadero, y me sentí en mi hogar de la duda,
verdadero, como una fragancia que se abre, verano,
¡hermosa vanidad! tierra de todos los espacios,
creencia, sí, santa creencia que nos mantiene,
en el amor, sí algo tan santo y sublime, algo,
que va con el deseo,
inmoderado infinito,
lo llamamos Yo-alma,
o pequeño, o piedra, o palabra, o sonido del cuerpo,
sublime préstamo, necesidad,
expresión o forma,
o perfume de la vida o piedra,
escurridizo todo o nada,
confinado en sí mismo, parece encogido, abortado
hombre, triste por comparase,

.                                                      ****