miércoles, 29 de mayo de 2013

Miraba en torno suyo como si tú fueras un espejismo


llegamos a pie y aparte de este fantástico mundo que nos mira
allí, cerca del parque de las hojas verdes,
en esa avenida-paseo de nuestros pies inseparables,
mezclados entre la interrogación de la gente
un ciprés un árbol un gentío.
Uno de ellos se quedó mirando
con sus hojas verdes-sus ramas torcidas,
dubitativo-amoroso surcado desde la raíz por una duda,
Cabizbajo, siguió en su sitio plantado como una estaca viviente,
los párpados entornados deslumbrado por tu belleza,
miraba en torno suyo como si tú fueras un espejismo,
desconfiaba de sus ojos verdes, y cuando vio
que tú un beso me dabas hizo de envidia crujir sus ramas

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