martes, 1 de octubre de 2013

Te quiero, amor. ¡Amor, cuánto te quieto!


Como un gemido te escondiste,
amado,
en esos bosques de la verde huida
como una herida fiera fuiste de amor llorando
y yo tras de ti ida
lanzándote besos de amor amado.

Por esos ocultos sitios nunca conocidos
verdes como un te quiero
parecía yo salvaje o pastora
loca por tu amor y por tu cuerpo.

Fue más profundo el bosque que mi cuerpo
por ventura fue larga la espera
corría fuerte tras tus pasos
con ramas tropezadas en el poblado suelo.

Mas aquella pena
más te quiero
de más aliento adolezco
más quiero y padezco
más decirte que de amor muero.

Cogía flores entre pausa y pausa
hacia fronteras como fieras
entre amor conseguido y amor buscado
tú escondido entre las sombras
cómplices de tu huida.

En estas espesuras bien plantadas
hago prados en mis manos
de tu cuerpo florecen mientras esperan.

Dime, amor, desde lejos
cuánto tiempo ha pasado
entre tus pasos y mis pasos
infinito me parece
aunque sé que solo es un rato.

Llevo el rostro mirando
de alegría derramado
pasos son hermosura
los míos hacia tus pasos.

Con este solo rostro
quisiera a ti entregarme
con esta piel vestida
con este tu traje.

Ven, amor, entrégate.
Envíame, amor, tu cuerpo mensajero.
Ven, amor, y decidme :
"Te quiero, amor. ¡Amor, cuánto te quieto!"

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