jueves, 31 de octubre de 2013

Sentí la noche moverse mientras tú soñabas



Airi, he salido a la calle.
Allí está el puente curvo y los almendros.
¿Y cómo son los almendros?
Los almendros son rosa.
¿Y qué piensas?
Pienso en ti.

¿Y tú qué has hecho?
Dormí entre las puertas.

Yo tuve una noche de  fiebre.
¿Estuviste enfermo?
No. Estuve febril.
¿Y eso?
Te estuve pensando.
¿Y qué pensaste?
Pensé en huidizos sueños.
¿Se te escaparon?
Se me escapaban. Se repetía tu nombre, Airi. Veía tu cara de ayer callada.
Me callé por culpa del silencio.
Me dejaste mudo.
Me quedé muda.
Me dejaste solo.
Me quedé sola. (...) Te llevé conmigo a mi casa. Me preguntaron por mi tristeza en la mesa.
¿Y qué le dijiste?
Bajé los ojos.

Airi, tuve sueños ... donde tú estabas. Solo retuve tu nombre y tu cara.
¿Y no me recuerdas en tu cama?
Sí te recuerdo ... pero no las palabras. Miro los almendros para ver si me vienen. Veo palabras sobre sus hojas.

Yo dormí contigo en mis sueños. Te arropé entre mis sábanas. Veía como entre mis manos te alejabas.
Yo no me alejo. Se aleja mi cuerpo; que emprende el viaje.
¿Tanta prisa tiene?
El cuerpo es lento. Y se va antes.
Yo lo retengo con mis manos.

Airi, ¿Cuánto tiempo queda?
Queda poco, Hazumo.

[Y se movió un hoja de este otroño.]

Tuve un sueño: que te venías conmigo.
Contigo me voy, Hazumo.
¡Ya quisiera!
Quiérelo fuerte.
Lo quiero.

[Este aire es silencioso como un aire muerto.]

Será un tiempo eterno, Hazumo.
Será terrible, Airi.

(...)

[Andan pasos la gente. ]

Se me hizo la noche muy corta.
Si estuviste conmigo.
Por eso.

(...)

Sentí la noche moverse mientras tú soñabas.
Soñé dando vueltas. Tal vez por eso.

[Sonrió Airi.]

No se oía nada. Solo tu nombre.




[En este 31 de octubre 2013, esa mañana después de un sueño, su nombre moviendo la noche.]

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