martes, 8 de octubre de 2013

La letra profanada queda como revuelta de lo siempre dicho


La letra profanada queda como revuelta de lo siempre dicho.

 
A aquellos que quemaron sus autobiografías, un saludo persecutorio.

Y ahora hablemos de amor.


¡De qué  manera te amo!
y me llamas me llamas
a través de tu mente
por todas las ventanas.

¿Acaso acaso siguen nuestros pasos?
Y ven la lumière en nuestra frente.

Ven insolente. Ven que te ame.
Ven de repente. Que aún es temprano.

Yo huraño como un aprendiz ciego
no veo el amor si no me deslumbra.

A todas tus manos hago reverencia
tarde o temprano.

Anuncia tu llegada una rápida tarde que salió de caza.
La cosecha crece al otro lado de la calle, en el campo.

Amor, nunca las estaciones me cambies;
que las horas son de goma y ya pronto es tarde.

Llega el tiempo con sus prisas.
Como un rayo juzga
fuerte e impertinente
a este amor nuestro
que anda vivo por la calle.

Y hubo un eclipse
Y un parpadeo
Y una noche sola
Que ahora te veo te veo.

Mas sin ti no puedo estar
mirado solo por la noche ;
que tiene mirada negra negra.

Si tus ojos andan tristes
Si la duda los apaga
Dime dime a qué hora regreso
para encender su llama.

Fíjate bien de la hora
vaya a ser que en esta perturbación del tiempo
me olvides me olvides.

Y si mañana regreso como una especie nueva
prosigue estas manos conmigo.

En su sitio para ti están siempre.

Ellas son tus reinos
y yo y yo, tu príncipe.

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