lunes, 15 de julio de 2013

Imité alguna vez al fruto y esperé subido en un árbol


me aburría de esperar estaciones para verte pasar.
me mareaba.
hasta dormido
de tus sueños
y así pasaban las noches.

Tuve tiempo
todo el tiempo;
es más, ni lo contaba.
No se cuenta la espera porque faltan las palabras.

tampoco pensé en hacerme un campo
porque los campos no hablan cuando huelen la soledad.

No se me ocurrió ser mar.
quise ser aire.
Imité alguna vez al fruto.
y esperé subido en un árbol.

Los primeros extrañados fueron los pájaros.
pájaros de aire.
se balanceaban, me amenazaban
con más soledad de ramas.

me tocaban los pies como una flota de barcos.
siempre siempre fascinados por mis zapatos;
y yo por sus plumas y por el río que por debajo pasaba.

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