martes, 30 de julio de 2013

A ella la reconocí a través del cristal soleado de un café


y tú a cada instante en sueño
presente, ¿dónde estás que no respondes?
no dices nada y paseas exactamente,
diríase que ella se sentía nada, paseaba, paseaba,
como si no estuviese, dudas,
¿tienes el corazón? y te tocabas el pecho
en medio de la calle para sentirlo,
nada, nada, está pero nada,
entonces pensabas en él como el que viene,
como un efecto del amor que por él sentías,
tendías a creer en el efecto del aire,
en tus paseos mágicos de la tarde,
esa tendencia a la deriva,
te hacía efecto cuando en ti no estabas,
ir y venir sin rumbo por las calles,
como yendo a su encuentro,
sin duda caminaba sin duda,
yo la había visto alguna vez o muchas veces,
ella no me conocía, tanto había cambiado,
a ella la reconocí a través del cristal soleado de un café,
la vi pasar y desde entonces la sigo,

[ Sigue en el siguiente. ]

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