sábado, 28 de marzo de 2015

Y la piel de nuestros muslos se abre


Bocas mudas anudándose como se anuda el campo a la hierba. (...) Cerca de ti... allí en nuestro mundo nocturno crece nuestra hambre. Entre tus piernas enroscadas («tiernas y tinieblas») se hacen tirabuzones las uvas verdes. Se miran, prontas y solas, ... y la piel de nuestros muslos se abre. Su calor florece. Le brotan orillas; tiemblan, lloran, recuerdan. En ti, bajo la lluvia, fuego. En tus manos invisibles, campo. En tus «labios hechos», llovizna. Entrelíneas, te beso. (...) Esa manera de tu silencio. Esa manera de echarte bajo mis ojos. Esa fuerza encarnada temblaba.

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