miércoles, 11 de marzo de 2015

Te espero como el fruto espera el jugo de la tierra


Soy tan débil en tu voz... que parezco madera abandonada. ¿Oyes el río que me lleva? ¿Oyes la ausencia flotando? ¿Oyes? Y el silencio se hace ruido. Y el tiempo entra. (...) Las palabras se diluyen ahora. Las empuja el viento y van... en el vaivén de la tierra. (...) Te espero ¿sabes? Te espero como la rama espera al aire, como el fruto el jugo de la tierra espera; así te espero ¿sabes? (...) En tu cuerpo te espero, con el peso del amor guardado, sin prisa, con esta boca. Con todos los besos retenidos, con todo el tiempo guardado, con la paciencia del árbol. Te espero ¿sabes? Te espero porque sabes a tiempo, a un tuvimos todas las horas de la cama, a un abrazo. Porque este mío es tu cuerpo lleno de sangre... reluciente y roja, vibrante, y llama.

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