martes, 24 de marzo de 2015

Ahora confieso frente a la tormenta


Ahora confieso que:

que quiero estar frente a tu boca, «oírte las horas amigas», «darle prisa» al amor «y entonces»... confieso que me sorprendes cuando me tocas, que el amor tiene señales, que antes de ti solo hubo silencio, que la pasión se mueve como una tormenta. (...) Lloraba el aire de la ventana. «El tiempo odiado tirado.» Las estaciones duras. Las montañas inestables. Los silencios sueltos. La voz pidiendo: «Entrégame la vida». (...)
El cambio y su resistencia. «No puedo perder más.» Los días acabaron con el reposo. Pasa el viento. Reposa la sombra. El día acabará cediendo. Pasa la belleza del aire. Pasa el mañana por la calle... y no se para. (...) Tuve viajes insoportables. Tuve el corazón suelto y ahora es arena. Tuve una duda prisionera, una piedra contenta. Tuve una mirada de vacío triste, un mal silencio: las curvas derrumbándose. Tuve la oscuridad en granos, la sombra de piedra de la sonrisa ausente. Una vez te dije: «Allí fluye dentro la líquida sombra; y sale por la boca», por eso la noche.

.                                                                                ****