jueves, 19 de marzo de 2015

Babean mis manos sobre las hojas de tu cuerpo


Yo tomo tu rostro despierto, adormilado, sueño... y pronto llega la noche. Llega el día con su breve sueño. Llega la noche y me estiro como un sueño con hambre. Babean mis manos sobre las hojas de tu cuerpo. Llega el día vulnerable. Llega el placer del silencio nocturno, con su boca, con su alma, con sus párpados. Llega la cama sin memoria, sus alas... el grano de las horas. Llega la voz del día: purga paciente. Llega la noche y sus abandonadas sombras ... los pliegues de la memoria... los recuerdos disueltos... el «aquí vives». Llega el día con su distancia de piedra. Llega la mirada gris del cielo nocturno: la pareja de la lluvia.

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