martes, 10 de marzo de 2015

Si son palabras tiradas al futuro


Pero sí, así es la dureza; y duele; duele como la devoción que no se agota, como el color perenne. Dura como la espuma. Sufriente como cada vez que partimos. Y después dudo y te engaño, y me engañas, a ti mentirosa desconocida. Piensas en un decir infinito: esto es mío y aquello; tierna y dura como la piedra. Como la piedra me concibes cuando en mí no crees: todo es mentira, y verdad, y cierta, dudosa, incierta, trágica. (...) Todo lo que te digo es costumbre. Miro, me miro, te miro, eres presencia, de la existencia olvido, de la desesperación dolor, tuyo, contigo. Del mañana... ¡Pero si no hay mañana! ¡Si eso no existe! ¡Si son palabras tiradas al futuro! (...) Pero contigo... Pero mañana... Pero contigo tengo sueños. Pero en esta noche corta... ¿O es oscuro «temprano»? ¿O es que me he despertado porque te desvaneces? (...) No sé; se me acabó la noche. (...) Se me acabó este «encierro de soñarte». (...) Ayer corté las horas porque no estabas. Puse el cuerpo en reposo. Entré en las dudas del sueño. Miré mi encierro. Me arropé «de manta». Y me puse a mirarte más allá de tu presencia. Engañé a las horas. «Fui muy largo.» A cada rato «hice ruido». Desaparezco en el tiempo: en el tiempo material como espacio; es decir: me pierdo, me pierdo en sus calles, no sé por qué son negras, pero no hay paredes, ni aceras, ni puertas; pero sí ando. (...) «Hace ruido el tiempo.» No lo oigo. Yo ando, en ese negro.

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