viernes, 25 de enero de 2013

Volví a tu cuarto de estudiante


Pero soñé contigo y volví.
A tus manos
Que son de piedra
Duras con mi frente
Asperas como lengua de gato
Con menos silencio
que una ventana eco
de la calle.

Volví a tu cuarto de estudiante.
Un patio húmedo, un restaurante
Una escalera de madera
Una antena sin cable.

Volví sin fuego.
Apagado por la deriva
de las calles.
Era como en Navidad.
Tal vez el día de antes.
Encontré unos celos de brote
reventando en mi pecho.
Adonis, en su delirio de belleza,
me había vuelto a traicionar;
o eso supuse.
Nunca más dormí con certeza.
Los dados estaban echados.
Caían escalera abajo
botando sobre los escalones.
Tuve rotura
de pies y manos
y un poquito del corazón se quedó muerto.