sábado, 5 de enero de 2013

Un sueño dentro de un sueño dentro de otro sueño


Es en este momento la hora del primer árbol
Es un árbol converso a planta
Es la hora del fin de la oscuridad y del silencio
No hay nada más que sus manos
Él no tiene recuerdos
antes del mundo
ni modelo
ni materia prima
Toma su primer aliento del Infinito
Abre un ojo después del primero
Se asusta de tanta oscuridad
Del susto le da hipo; del hipo surge la idea
"No está bonito este vivir sin paisaje", piensa.
Se rasca la barba
Escucha una idea
Coge un pelo para hacer una estrella
despues galaxias
Polvos mágicos y brillan
Para darle ruido, silba
Inventa con eso la música y el canto de las aves.
Aunque aún no se le vino la idea de pájaro
Eso será después cuando de un estornudo inventa el viento.
"¡Qué solo está un viento despoblado!", dijo.
"Pongámosle trozos de algo"; e inventó al pájaro
Ya sonaban alas, viento, universo
y se hizo músico
partitura, instrumento.
Lo durmió la música.
Tuvo un sueño
Tuvo un sueño con un hombre dentro
Le dió tierra y compañera
¿O fue al revés?
Tuvo un sueño con una mujer dentro
Y la mujer deseó el primer día.
Tuvo a la vez la mujer un sueño con un hombre dentro.
 Le hizo deseo de un sueño
en el cual el hombre soñaba que la mujer que lo soñaba de él salía.
En este tercer sueño se inventó el Tiempo (¡Ya empieza este con sus manías-medidas!)
Sonó su despertador pero siguió durmiendo en el sueño de ella.
En el segundo sueño surgió la emoción por ese estímulo nuevo.
"Es la vida que en mí vibra, en mi corazón y en mi cuerpo", dijo, soñando al hombre de su sueño.
Ella vió que estaba en el sueño del primer soñante y le advirtió:
"Esta es mi vida. Ni se te ocurra sacarnos a él y a mí de ella."

Advertencia innecesaria porque el primer sueño fue eterno.