lunes, 14 de enero de 2013

Tienes los ojos como eco de la mirada y yo Narciso me veo en ellos


Tweets del 23 de diciembre 2012


Igual que te toco nace la vida, se concentra el mundo en tu circunferencia, crecen mis manos más allá de mi cuerpo, y un olvido profundo espesa las cosas

Así crecen los lápices sobre los cuadernos
los cuadernos de las manos
Todas las casas son casas del misterio
trozos de hombre rebozados por las manos que lo construyen

Te necesito entre nosotros tú y yo
En esa postura de temor pérdida

El comienzo del reloj se hace cuando abro los ojos y empiezo a contar

Estar pegado a tu nuca en un sueño eterno
Estoy a tres vientos, dos palmos, de tu rostro
Tienes los ojos como eco de la mirada
y yo Narciso me veo en ellos
En tu muñeca pongo la sombra de mis labios
Paso por la palma de tu mano; en tu olor me quedo
Abrigo tus dedos con mi boca
Me miras, sonríes a mi cabeza loca

Está lejano el Destino; tan lejos como tu boca
Buceábamos en nuestros miedos sujetados por nuestros brazos y todas las promesas
Te huelo las manos: eso sí que es una promesa
Mirabas mi cuerpo como una respuesta
Te expongo mi dolor como una travesía
Aún no he recorrido tu cuerpo fino por debajo de tus senos
Se extingue cada hora agarrada a tu cuerpo
Cuando tú quieras, desde ahora, acabamos juntos lo que queda de año
No llamé nunca ni a gritos ni a besos a tu boca cerrada
Secreto especial que en tu boca pongo
Me presentas a tu espalda
Dios me hizo los ojos grandes para que tú entraras en ellos
Me haces sufrir y crees que así me enamoras
Con tus noches me hago rollitos de primavera
Tu mentón, penúltimo beso
Tu torso: esa colmena de abejas que tengo en mi cabeza
Eres breve como las llamas de las piedras
En rodajas rojas me tomo tus labios por las tardes
En esta tierra húmeda me acoges
Invitas tendida como una escalera de póquer

¡Oh, renacidad! mi renacidad; eres tú. Ahora que veo te veo; y vuelvo a ver como si estuviera dentro del alma.
Eres hierba, mi claridad, mi socorro
Tus pies como racimos de uva beso, me embriago, caigo postrado, embriaguez bacánica de tu blanca piel
Un libro lleno de dunas
Tengo toda la tarde para hacerte siesta medio adormilada
Somos como un abrazo de dos mundos
Sí, cierto: sería tan fácil ser uno con nuestro amor por medio; pero entonces no te vería; y eso no es perdonable