viernes, 4 de mayo de 2012

Escribiendo los versos del cartero en los zapatos


Tweets del 25 abril 2012

En el umbral toma consciencia
Hubo tardes como esta,
de un silencio tierno,
de un espacio agrandado,
de un no acabar el día.
Tardes que no buscan la noche,
fuera de tiempo
Ahora que se han ido los libros
no suenan al pasar las hojas,
ni las letras se mojan de sudor de verano,
ni busco precipitado el final
Me falta el aire que tus palabras mueven.
Y no es cuestión de llorar
porque el aire no se mueve.
Ni de tener pena, ni de llorar. Aquí suenas
Hay que hay viento y estamos solos
vamos a aprovechar para volar
por encima de nuestras cabezas.
Cuestión de despejar la mente
Como un amigo que ha vuelto de un otoño viejo
Me acompaña tu calle

Algunos usaron dicho árbol genealógico invertido
para representar
una teoría de la evolución de las especies al revés
Vi, una vez, un árbol genealógico boca abajo:
arriba las raíces.
De ahí partían unos antepasados perfectos.
Abajo, las ramas estériles

Escribiendo los versos del cartero en los zapatos
Imagínate una torre y encima de la torre un caracol
Si quieres te dejo mis ojos en prenda
para que no vean más belleza que la tuya
Como pájaros superficiales con gran visión
De las pequeñas cosas que corren por el cuerpo
nacerán
grandes seres después de tomar una bocanada de luz
En esta osadía y olvido, en este desenfreno no aprendo
Primavera de sangre y aire en el corazón
Los humores amargos vagan por los cuerpos
buscando salida a la desesperación
En verdad, casi todo es incontinencia ; incluso la creencia
En la porosidad de tus huesos me cuelo,
fresco, líquido, gratificante

Decían que aparecía la locura
cuando no llegaban los sentidos a la razón.
Loca locura encerrada en triángulos
con ángulos dislocados
La unión de mis átomos debe ser tierna
porque me desmorono

Ya sé que soy un poco exagerado.
Pero mi exageración me saca de mi pequeñez
El Cosmos nos rodea como una piel de grasa de cometas
Oscila el aire como olas que me salen por la boca
Me oscila respiración sin causa dentro del pecho
Especialmente la respiración para exponértela como fuego anterior
Ponme tu silencio como soga al cuello
Si te gusta tu soledad,
si me gusta mi soledad,
vivimos de nuestras soledades distantes
¿Vengo entonces? ¿O en otoño?
Lo digo para no quemarnos.
Ya nos servirán las hojas caídas
Hace día como para recorrer solitario
Hace día como para apuñalar al crepúsculo.
Y del reventón de su panza salgan luces blancas
No hay sombras imaginarias.
Las noto bien sobre la cabeza con su volumen de plomo
Circuncidando la noche (perdón, circulando)