jueves, 13 de septiembre de 2012

Te escribo las cartas de amor de Rimbaud desde el desierto


Tweets del 27 agosto 2012

Te he visto pasar
Estoy de guardia de calle, de ventana cerrada
Son las tres en la calle
Aquí dentro no hay hora
Y sin sonrisa atravieso la noche
Sin sonrisa no ocurre nada
Un puente roto como luna menguante
Solo un boceto de palabras para tantas emociones
Aún elijo ropa para el aire
Aquí, todo te espera; menos yo. De mí no dejaste nada
Aprendí la peligrosidad del llanto
No delates. No sabes de qué culparme
Cara marina. Aire naufragio. Hizo tanto frío en San Petersburgo. Tuve el mar a las puertas de casa
Me partes la mirada
Ahora ella ama al mar. Ahora que el mar ha desaparecido
Salpicarían los restos como un estallido de luz
Me empujas como sorda
Llevamos la vida encima
y tú solo pestañas
Y aquel que hiere inmortal
Y yo; y yo te ofrezco aire
Y mi tiempo se refleja
toma volumen como una cosa
Nadie estuvo aquí para preguntarme
Todo está a la espera
Me sentí como en tus manos maestras
Quería vomitar a un perro que tenía atravesado en la garganta
Tu mano yacía posada sobre el dorso de la vida
Conservador de minas
Recojo trozos decadentes de lo múltiple
Paralizante. Así me quedé para alisarte el pelo
No me llega la noche. Nunca llega
Estoy recogiendo los trozos de los muebles caídos. Queda madera con sabor a libros y palabras
El tiempo de parecernos. Ese tiempo caliente y fundido. Sobre el pan de nuestros cuerpos quema. Fuimos tiempo
No besamos en la piazza con el agua hasta los tobillos
Tus manos son el principio de todo
Una medianoche hice el intento
Escritura de mujer, te amo toda
Amarnos hasta que seamos horizontes
Y aún el hombre no entiende
Enséñame de nuevo a respirar
Como en un silencioso guante duerme tu mano
Toda mi vida mortífera en un riesgo
He trabajado tanto para llenar el vacío de vacío
Tomamos un poco de real en un vaso de whisky
Para la vida como algo necesario desde este momento
Ese muro repleto de carne
He pensado en ti y al mismo tiempo he pensado en ti
He pensado una sola cosa: en ti
¿Pero cómo dices que no eres nada?
Si te pienso
eres; y he pensado en ti
No te enfades, amor, por este largo y concienzudo silencio. Estoy leyendo tus cartas de amor mil
La orca empezó a abrir su boca sin dientes, y, tragando todo agua y tu consistencia, puso ojo alegre de mamífero satisfecho
Ahora asumo y sufro la belleza
Se te caen las manos y crecen, salamandra
Guardé el perfume y abandoné los recuerdos
Mira, amiga pausada. Tócame las teclas de los labios
Solo para ti; un poco de alevosía
Échame tus cartas sobre la cara y léeme nuestro destino
Ese rostro sufre como llamada al consuelo
Te escribo las cartas de amor de Rimbaud desde el desierto
Donde se suicidó enteramente harto de flores
posiblemente por sobredosis de plomo
¿Qué sabrá el azar del amor que te tengo?
Ella tenía el mejor arte de cerrarte la puerta y quedarse esperando de espaldas
Nunca pasaré de una relación pasional a una relación monótona y aburrida. Mis emociones no me lo permiten
La huida enamorada no tiene piernas para correr
Durmió tiroteándome el corazón
Me miras como a un chicle pegado en tu tacón. Y yo, el chicle, me río debajo de tu falda