martes, 12 de noviembre de 2013

Y ahora que eres mi orilla, me opongo a la muerte de forma sencilla


En mi terror limpio
por encima de la mirada
hay penumbras
que llaman al olvido.

Y el cielo quiere imponerse
volcado y sucio
vuelta y vuelta y media
como un columpio.

Y es tarde. Ya es tarde.
para que venga la noche.

Lo maravilloso ocupa poco espacio.
Es un lugar.
Es un lugar oculto.
una salida camino al exilio.

Sales ileso.
de cada paso.
maravilla del andar.
salida de fuego.

Y es un designio
el haberte encontrado.

Es mi pena no haberlo hecho antes del nacimiento.
Un día tumbado en el vientre de mi madre
debí haberte conocido.

Por mi cuenta y riesgo para haber vivido.

Es una pena los años perdidos,
sin ti, sin tus manos.
Me opongo, en verdad, a las ganas del Destino.
Rehago la hora de nuestro encuentro.
Rehago el anterior vacío.

Y ahora que eres mi orilla,
me opongo a la muerte
de forma sencilla
como el que no quiere la cosa
sin esta vida.

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