lunes, 11 de noviembre de 2013

No escribiré nada que no sea tu nombre


En el mar de mi casa no escribiré nada.
Allí todas las palabras son follaje.
Allí todos los árboles son subterráneos.

No escribiré nada que no sea tu nombre.

En esa palabra profanada me escribo
con toda la distancia puesta
en los ojos de mi madre.

Allí suena un nombre
del hijo no nacido
culpable de la futura muerte
que aún no ha venido.

Allí soy inocente
después de la muerte
y antes del olvido.

Allí un corazón en ti tuve
como gran urgencia,
frente a la demencia.

Y esas son las gradas de las palabras
donde yo soy público;
el único en leerlas de mí entendido.

Está el cielo calcinado
como una piedra fría
con un terror de la muerte
que lo ha cogido.

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