domingo, 3 de noviembre de 2013

En el baile del laberinto no hay duda


El objeto como todos los objetos del pensamiento aumenta con las palabras.

Aumenta en los libros.
Los libros bailan al son de las ideas.
La Idea.

Cuando él no conocía a las personas
se puso a construir un mundo perfecto que solo funcionaba en una isla supuesta.

Una isla sin música ni poetas.
Solo las circunstancias de las reglas.

Bailaban los esclavos al son de los aplausos
en el silencioso espectáculo de las normas.

Las ideas aspiraban piedras
para complacer la creencia.

En el baile del laberinto no hay duda.

Todo está cerrado sin salida.

En el baile de la vida y de la muerte las bailarinas hacen eternas promesas.

No provoquen traspié a las ideas completas.
Los dados echados en un universo terminado.

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