miércoles, 6 de noviembre de 2013

Tus párpados sin memoria


Y la vida, esa cara del segundo,
me mira de frente todas las mañanas,
y sonríe viendo mi "desoriento".
Y yo la miro desorientado
con mala cara; mas sin saber aquí que hago.

No es mi adoptada enemiga.
Ni siquiera le reprocho.
Casi no le hago caso.
Pero ella, la impertinente,
me mira, se ríe, me coge a la fuerza,
y con violencia me dice : "Goza".

Yo tomo mi rostro de despierto,
y aunque adormilado, sueño,
que esto es un día que dura corto,
y pronto llegará la noche con su eterno sueño.

Y a propósito en ese te sueño,
siempre deseante, con cuerpo ardiente me pones rojas las sábanas.

Sueño sin hambre.
Me estiro y revuelco.
Quemo la almohada.
Babeo en tu cuerpo.
Y mis manos, mis manos,
sienten mil veces más de lo que sienten.

Ya sabes que no es hambre sino deseo.
Y sonríe y te alegras de así verme.
Como hojas de tu cuerpo,
a ti pegado moviéndose al viento de tu piel ardiente.

Hoja de hoja somos.
Manos de manos.
Piernas y vientre.

Cuerpos de placer vulnerable.
Almas del silencio.
De tu cama de noche.

Tumbados sin memoria.
Solo tus párpados.
Solo tus bocas.

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