martes, 26 de noviembre de 2013

Silencio en la lágrima


Un nido que duerme.
Silencio en la lágrima.
Negro de ojos.
De sillas cubiertas.
Su poema es su cuerpo cortado.
Poema a las avestruces, a sus alas cortadas.
Las avestruces calvas.
Cantan un canto de invierno.
Yo he seguido palabras plenas en sus viajes,
locas de sentidos, sin que coger se dejen.
No por eso menos las he sentido
mis grandes traidoras.
Sus pies sueñan.
Sí. Sueñan.
(Oui, ¡incrédules!)
Que estamos ardiendo
y no quema.

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