jueves, 21 de noviembre de 2013

No hubo ni mentiras. Un silencio se basta


Viví en un mundo donde nadie hablaba.
Yo tampoco hablé durante casi toda mi vida.

Así pasó el tiempo,
sin túnel sin palabras
que nos contaran.

interminable.

Así se pasa la vida sin saber quienes eran.
Eran su mundo, alrededores.
campos y casa,
trabajo calor y siesta.
Eran de carne,
sudor y frente;
sin palabras.
No hubo historias en aquel continente.

No hubo una segunda voz interior contando.
Risas en alguna fiesta.
Caramelos en Nochebuena.
Y un silencio sobre las almas que parecían cuerpos.

No hubo ni mentiras.
Un silencio se basta.
Ni en mí preguntas sobre sus palabras.
No hubo.

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