sábado, 24 de agosto de 2013

La imaginación se ensanchaba como una mancha por los sueños de los hombres, desmadrada


El  mundo  era  muchas veces como antes
sin nombre
todos los años primeros
el mismo cada vez, cada año,
daba de nuevo recomienzo
a las casas, a los árboles
arrastraban la desesperación a un nuevo orden
recuperaban los objetos perdidos
en un afán de búsqueda durante el tiempo de la nada olvidados.
Aparecían con los ojos sorprendidos de un curioso recién nacido.
Tanto tiempo en el olvido les había quitado las ganas de vida.
Pero pronto encontraban sus ganas y su sitio.
La imaginación estaba lejos
desentrañada de la mente de los hombres
extraña a ella misma,
a veces, tierra,
a veces, prevenida,
como un lingote de sueños
como un animal enfurecido.
Se ensanchaba como una mancha
por los sueños de los hombres, desmadrada.

.                                                           ****