jueves, 7 de febrero de 2013

Lo inesperado emociona como un encuentro con el diablo


Tweets del 9 de enero 2013


Milagrosa y peligrosa vida te tengo robada a la oscuridad
Como un milagro secreto sigues
Corrí como una gacela indagando el campo

Tengo hora para tu reloj
Hacen los libros de piedra
para la prehistoria

Sí, soy mar. Soy un trozo de mar que se atragantó con un trozo de tierra cuajada
Ya veremos si nos queda el mar
Poca boca inmolada
Amante como una caracola
Por ese caminito, -dijo, besando poquito a poco se llega a la eternidad
¿Cuánto pasa en el dormir como imposibles?
Cuando toco tu mano, -aquella que estuvo muerta-, siento todo el silencio sufrido por ella
Mi princesita
toda sangre
de emoción
Cuando te toco eres labranza
Los sueños son para hacer carbón en las noches frías de invierno
Se llama piel a esa parte de tu cuerpo que corre ansiosa, sensible, fina, emocionada, desde tus móviles muñecas hasta los sabrosos dedos de tus pies.

Una campana visiblemente virgen hasta que toca
el Ángelus de alegría fresca como una torre
a los cuatro costados del viento
y de la noche.

Amor cortés: "Te suplico, Señora, que derrames tu blanca gracia desde tu alta torre por tu largísima trenza, para que este, tu servil caballero, beba de ti el día."
Vamos a nombrarnos cada uno de los huesos
Que sobre la faz de la Tierra se encuentren tus manos y mis manos
Amor cortés: "Buenos días, Dama. -Buenos días caballero. -Anda por aquí una alondra; creo que sobre su torre se ha posado. -No veo por aquí ala; solo veo semejante mi pelo."

Tienes unos labios tan tímidos que tengo miedo que al acercarme me devoren
De cuando en cuando me sale tu nombre por el filo de la boca
tomo tu mano, te pongo tu sombrero, arreglo un mechón sobre tu frente
me sonríes, te sonrío
haces mueca de un solo beso
Y en esta mañana, como cada día, voy a comerte tu deseo.

De cuando nevaba en mis ojos,
tú,
detrás de la nieve,
yo,
muerto por dentro,
y a pesar de eso ardía.

Tengo el oficio del almendro.
Reconozco todos los rostros robados
nadie los buscó en el cementerio
Lo inesperado emociona como un encuentro con el diablo.

¿Por qué os vais,
vos,
con bajos ojos
sobre vuestros pies
y los míos
si sonrojo por vuestra culpa,
por esa mano vuestra
que con tanta ternura me dais?

Atas tu sombra a mi sombra; cuando te alejas cubre todo el campo.
Esta vida-director-de-orquesta dirigiendo, entusiasmado y ciego, a la orquesta de los instrumentos huérfanos.