miércoles, 19 de junio de 2013

Protegido por una voluntad invisible incubé en mí la deriva


Irrupción del corazón, también,
sí, su barca tiene dos orillas:
la orilla del amor, la orilla de la muerte.

¡Oh, vida asesina!
o vida de la vida.

Dichosa alegría,
juegos rápidos.

Torturada la vida por la vida.
Acontece.

Horrible desdicha el vivir.
Presente edificado.

No creas, vida, que el juego te sigo.
Hago trampa.

Sin preguntarte me pregunto.
Me agrego respuestas.

Amé a un oráculo.
Me hice Destino.

Protegido por una voluntad invisible
incubé en mí la deriva.

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