jueves, 20 de junio de 2013

Hasta que desde dentro de mi cuerpo encuentres las puertas


ella le dice:
¿no ves que soy yo?
levanta esos ojos míos y mira

me reconoces en el fondo de ti
como yo en mí te reconozco

¿no ves el parecido?

a través de ti veo
y aquí vi la penumbra

no es con los ojos que vimos esta oscuridad
donde has vivido,
entré contigo
justamente a ti destinada

nos golpeó la sombra
y el tiempo,
nos hizo juntos silencio,
cercanos y juntos aunque cuerpos alejados

el rumor ni tú lo sabíais,
fui yo quien te alimentó en sueños,
iguales a los míos,
era yo el diálogo del puerto,
tu consuelo de viaje

algún día estuve a punto de decírtelo
desesperados,
pero la duda me golpeaba,
no hay viaje sin ida y retorno,
era necesario,
callar dentro de ti

fui el hilo que mantuvo tu cuerpo en vida,
tu nombre mi nombre,

y él le dice:
dices hilo y huelo a salida.

ella le dice:
no habrá salida antes de las palabras.

él: sácame.

ella: háblame.

él: solo puedo hablar por tu boca.

ella: háblame con tu boca calcinada.

él: hablar me quema.

ella: arde si quieres vivir.

yo apagaré tu fuego cuando ardas,
algo se quemará en la salida,
tienes costra de sombra

él: ¿cómo me quito el encierro?

ella: habla.

las palabras son agua.

abre el sol,
y los ojos y la boca

él: ¿podré salir?

ella: saldremos dentro-juntos.

veo el tiempo plegarse y te extraño,
veo el estrecho encierro
y sinuosa la salida

él: ¡agua!

ella: soy el mar.

única.

él: llévame de la mano.

ella: nos llevaremos dentro.

mis entrañas serán riego.

él: cantas como un arrollo.

ella: algo morirá aquí.

él: no quiero morir sin ti.

ella: algo morirá nuestro.

él: si pudiera saldría de mi cuerpo.

ella: de mi cuerpo no puedes salir.

te mezclo con mis dedos.

él: se me remueve en ti el cuerpo.

ella: soy yo quien lo siento.

él: veo de ti ...

ella: aún no verás hasta la salida.

él: ¿tuyo es este aire?

ella: tuyo.

ven, hoja seca y florece.
¿notas por dentro estas curvas,
mis meandros?
desde ahora te parecerá horrible morir.
créeme, aquí dentro duele.
tendrás que curarme las heridas,
algún interior roto,
sanarlas desde dentro,
con tus dedos,
y así hacer de herida marca,
hasta que desde dentro de mi cuerpo
encuentres las puertas.

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