miércoles, 8 de abril de 2015

Yo por ti y el dolor


Yo por ti y el dolor. Codicio tus labios y tus palabras tremendas, tu seducción secreta. (...) Nuestras dudas; sí, nuestras dudas, a ojos cerrados, a puertas abiertas. (...) Más allá el mundo nadaba, Dios en tus manos. ¿Me entregas, amor, ese misterio? ¿Me concedes el absoluto? Preferiría tu duda a que no existieras. ¡Si solo fuera la sombra de tu cuerpo cuando te levantas! Giras en mí como un tormento, como el verano de la muerte, como el hastío de la noche, como las horas saltando locas, como el remedio, como la alquimia, como esa mitad que somos.

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