jueves, 9 de abril de 2015

Rodeados por los silencios muertos... los amantes.


Rodeados por los silencios muertos... los amantes. Está la Luna fría como tus manos. Y nosotros en el lecho. Están todas tus letras profanadas. Y revueltas. Tenemos saludos persecutorios. Y autobiografías desechas. Tenemos «el amor te-amo». Y las llamadas. ¿Acaso seguimos nuestros pasos insolentes? ¿Acaso somos «un repente», «un temprano»? Yo, aprendiz huraño y ciego. Tú, con tu amor me deslumbras. Con tus manos «de tarde», con tus llegadas rápidas, con tus cosechas. Me anuncias que el campo crece, que estás al otro lado de la calle, que el amor no tiene estaciones. Me anuncias el rayo del tiempo; ese del «nunca te has ido». Tú, la impertinente, llevas el eclipse como agua fuerte, como el parpadeo que nace. Y ahora te veo estirando la noche con tu mirada negra.

.                                                                               ****