martes, 7 de abril de 2015

Puse su nido como un nido de agua


Y en esta soledad puse la esperanza de mi vida; puse su nido como un nido de agua. Soledad, ¡querida soledad! naces y gozas como un ser amado. En esta soledad puse mis palabras, puse el negro silencio, el amor triste y la congoja. Puse el «me olvidé de ti», el «ya no pienso», las imágenes blancas. Ya no me comen los sueños, ni el corazón «son horas», ni está tu mesa. Ya no se mueven tus manos, ni nunca es medianoche. Tomé un camino con retraso. Dejé el tiempo de morir en tus brazos. Dejé crecer la hierba.

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