viernes, 10 de abril de 2015

Ahora que estamos en la perturbación del tiempo


Si tus ojos andan tristes a esta hora, si con duda llaman, ahora que estamos en la perturbación del tiempo; ahora no me olvides en el torbellino de las horas. Enciende una vela ante el reloj de la pared. Rodea la llama con tus manos. Y en ese sitio donde fuimos ahora. Baña con tu piel mis sueños. Protégeme inocente. Recuerda nuestro derroche. Recuerda que no te has ido. (...) Cuando estemos libres de la distancia, del desamor y del despecho, del nombre de tus secretos, entonces, entonces, vendrán tus brazos dormidos.

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