martes, 21 de abril de 2015

Una herida tras otra pegada a cada orgasmo


Las cosas extrañas que encontré en tu vientre campo de mariposas. Y te pienso, y te extraño, ... como el columpio de la noche. Nuestras manos obscenas tocaban música en tu cama. En tus ojos de repente un velo. Un vuelo de halcón sobre la paloma de mi cuerpo. Un vuelo de aire sobre el cielo vulnerado. Un gemido, un escondite. Una herida tras otra pegada a cada orgasmo. Cogía la flor de tu frontera. Y cómplices en la huida nos hacíamos manos.