Me engañas; sí me engañas. ¿En qué me engañas? En todo y en nada. A veces pienso que todo lo que me dices es mentira; mentira cochina, todo mentira, natural, como si nada. ¿Natural? Sí, natural; porque lo hiciste desde la primera palabra; talvez sin saberlo: toda mentira en ti hizo discurso, el primero, como una tela de araña fue construyendo su casa;...
Emanas toda. Toda emanas delante de nuestro amor fecundo; imprevista y sola, delante, allí te hallas. Tomas mi locura y el amor haces. La haces viva de carne. La engañas: le dices: «Estás cuerda. Tienes razón, locura: nadie te comprende». Le escribes cartas de coherencia. La engañas. La piensas y la engañas. Y la haces nueva; por un día, por un rato; hasta...
Vacías y solas están nuestras solitudes. Sí, solitudes; porque nos come más de una soledad. Nos come con sus raíces carnívoras, nos enredan, clavan sus puntas cuando florecen. Se pegan a nuestro universo de ojos: ya sabes, esos múltiples que miran desde nuestro cuerpo. La soledad, sí, esa que florece; esa que nos dice: «No eres nada»; «Tal vez, carne; talvez nada». Carne...
Esta es la estación de la vida, fermento de la espera, con sus manos nos retuerce la siembra. Crecemos múltiples, cada uno múltiple, con muchas manos y piernas, con ojos luminosos por todas partes. Raíces nos crecen en las paredes, en los árboles, se clavan, agarran, florecen. Múltiples cuerpos se desprenden, autónomos, vivientes. Por la noche se recogen en el nido de cada...
Cuando acabe de escribirte se acabará el mundo. Por ahora, te hablo. Luego te hablo y te digo: ¿Cómo hacerte? Te hago la soledad, a veces. A veces cercana, perpleja a veces. Esa soledad propia de los amantes. Esa soledad auxilio: nuestra compañera. Te hago soledad de borde y tiniebla, imprevista. Nos viene por todos los lados, ancha compañera. Al borde de la...
Almaderiva, solointenciones, tiempoabstracto, que testifiques. Con tu inquietud creces. Superficie-el-tiempo. Ojos-de-sal-vuelo. En los poros rosa de tu piel. Extirpada noche. Tu brazo con embriaguez terrible. Alrededor y gorda mirada. Terrible y dulce. Enorme y abierta risa: risa-mirada. Cuello caído de mi ropa. Baba mía, mi herida. En todos los tiempos tu pecho se hizo oscuro, entreabierto y confuso, hondo como una boca. Tu...
Mi barullo de lengua dando vueltas
De la soledad odio y amada, las manos retuerce
domingo, febrero 22, 2015 Contigo y los posibles. Posibles: escribirte, hacerte, y luego te hablo. Te hablo de la soledad cerca: cerca de la soledad te hablo, perplejo. La soledad amante y adecuada: completa, perpleja, auxilio. A tus anchas, a mis anchas, compañera. Intento del corazón como un mandato, en los poros escrito: a los lados, en el borde, tiembla y se redacta, obra, se estremece, las...
Todo lo que debo hacer es imprevisto, fuera y dentro de mí mismo, emana. Delante se encuentra el amor fecundo; delante se halla. Y si le digo a mi memoria fecunda: haz lo que te convenga, ella toma de su locura los recuerdos que le vienen en gana. ¡Ay memoria, fiel vasallo! Me engañas, me engañas. Se me ocurre escribirte y me dices...
El tiempo diverso. Sí, diverso y fuera. Duro como un nacimiento. ¿Qué debo hacer con él? Pues vean. Hago palomitas de maíz. (¡Ah, perdón: que esto no es serio!) Entonces hago una circunferencia. Tampoco. ¿Ni con el dedo en la playa de arena? Tampoco. ¡Pero si es para expresar como el agua borra el tiempo. Tampoco; aún menos: son dos entidades diferentes. -...
Por numerosas manos secas, como lechos ausentes, pasamos amarrados, a media vuelta. Me tomas. Me apagas. Ya no veo en tus ojos el vuelo del cielo vulnerado. Ya no veo el aire, tu escondite. Ya son los bosques una herida. Por esos labios ocultos, verdes salvajes, sitios de la palabra loca. En tu cuerpo profundo fui ventura, espera y carrera, pasos. Te quiero,...
La alquimia de tus labios repleta de manos. La espera reposa a la sombra de tu vientre: ave reparadora con sus plumas cómplices. Ya tengo alma: en los poros de tu piel, en los hilos sueltos de tu nuca, en el entretejido de tu boca. Me miras preso de tu cuello. De tu reino huella. Abandonado en tu camino. Piedra en tu pecho....
Collage impresionista puntillismo
Por invisible, porque empujas como un engaño
lunes, febrero 16, 2015 Por invisible, porque empujas como un engaño... Los prodigios cabalgan como un juramento. Me encuentras en la puerta de tus ojos: en esa senda abierta, en la versiones de tu mirada: presagio de la memoria triste. Por el sufrimiento, por las fuerzas negativas... Por todo aquello que amas. Por la cifra. A la cuerda como enigma. Al misterio que nos ignora. A la...
Con el amor en la lengua, a lágrimas, a charcos, a constancia: refugio de entrega. Un silencio franco, ¡eso!: jugando a «me quemas». Me quemas en buenas manos, en boca vuelta, los ojos desaparecidos y largos. Mi corazón sobre ti crecido, allí entre mis males: ausencia apasionada. Por tu juramento, por el tuyo, por el mío, por el nuestro, devuélveme ya usado a...
Encerrados en nuestras pesadillas, entonces. Entonces: duelo y sueño. Que te bese el olor, que te bese a labios cruzados, a desnuda almohada, que te bese. Que te bese el temblor, en el bosque de tu cama. Que tus dudas me entregues. A la mar desconfianza, antes, ahora. Cuando llora, sin morir llora. Engendra las horas; sí, tú, engendra. Un antes enseñado; un...
Amor a ti como milagro
Cuando por la distancia libre de desamor y muerte veo tus secretos
viernes, febrero 13, 2015 Cuando por la distancia libre de desamor y muerte veo tus secretos, aunque no lo creas, y veo tu corazón dormido sin saber que existo, entonces me hago un lecho en el cierre de tus ojos y vivo. Creas o no lo creas, vivo. Vivo en ti como un recuerdo ansiado: allí donde viene tu nombre, allí despierto. Allí me muevo cerrado como...
Tus ojos andan tristes y sin dudas. Apaga la duda; ven; y regreso. Ven; fíjate como se enciende la llama; fíjate en la perturbación del tiempo. Viene la hora ahora, no olvides. No olvides el mañana del regreso como una especie nueva. Prosiguen tus manos en su sitio; en sus reinos, bailarinas. Ven, quiero inocente decirte: «protégeme sin reparo». Por nuestro derroche, recuerda;...
Reluces, mi mitad. Entre nosotros: tú y yo. En el uno dentro. Y se lleva, se lleva todos los extremos hacia el hueco de nuestros cuerpos. Se juntan, reposan. Brillan como bocas. Calientes como un lecho. Profanos. Hablamos de un «te amo» que sigue nuestros pasos. Por tu mente pasan ventanas. El mundo insolente de repente... pero aún es temprano: huraño como un...
Sin duda con todas las dudas sabría, si pudiera, sabría lo que todo tu amor se merece. Sin duda, prefiriera, ser todo a ti medio cierto: media cosa, medio alma, medio duda. Y si se aman nuestras manos como un conjunto, como si fueran certezas, y no sombras de cuerpo. Desde ellas se levantan los amantes como para volver del tormento. Ahora giran...
No me tomes. Así, no. Ni como espacio diluido, ni como imagen, ni como sueño. No me tomes como olvido, ni como mente desastrosa. Déjame que pase las horas a tu lado como si fuera una promesa. Déjame en esta medianoche de tu cama; cerca, muy cerca de tu mesa, de los desperdicios, los restos de tu comida dejada. Allí donde te mueves,...
Nos tomamos el espacio en blanco, sus imágenes, chorrean por nuestros labios, una gota cuelga del fondo de nuestra cara, y yo, con un dedo, con su yema blanda, la poso sobre mi carne, la miro atento, la huelo, la sostengo en su equilibrio de agua, le doy con la punta delicada de la lengua, la saboreo. Las imágenes nos comen: viven como...
Y tú, me llegas temprano en el umbral de las cosas. Escóndete, amor, en mis manos, en su soledad viva, en su nido, en su soledad creciente, donde el silencio se desvanece. Eso para olvidar, para que olvides lo anterior y no lo presente. Que no nos tome el espacio. Que las imágenes no nos coman. Que el olvido no sueñe. . ...
Ignorados abrimos la noche, esta noche, y una noche cualquiera. Abrimos al mundo nuestros cuerpos, nuestra sangre. Y este vuelo de nuestras manos toma nombre; se escapa de nuestras manos y vuelve. Son hilos de mariposa; profundas alas, paisaje; perfume de tu boca. Llegas profunda: a veces destino. Llegas, te quedas presa de mis labios jocosos. Involuntaria e invisible circunstancia. Ternura suprema, jugando:...
Nadie quiere un te amo solitario, único, con mirada triste. Nadie sabe que te amo; ni los perros abandonados, ni las alas tristes. Soy el único que te abre; lo sabes. Somos los frutos enamorados de la tierra, finos como el aire. Nos abrimos la noche, ella: canto que se escapa. . ...
Mi eterna amante, llegas como un árbol. Por los labios de mi alma. Fogosa noche, fantasma. Llama del viento, agitas. Llama de hombre, alimento. Rojo de carne, abierto. Eres tú esta noche que florece en mis manos, ese empuje. Traviesa, efímera, líquida floreces. Embriagadas, huyen tormentas en nuestros cuerpos. Movimientos, mientras. Tu cama inquieta, nuestras manos mojadas, sonrisas de largos besos. Séptimo suspiro...
Y tú vienes del Sur. Con tu cuerpo de piel agitada. Tu deseo a la espera flota. Aire vivo y espeso. Repentino cuerpo. En el nervio de la noche. Criatura torturada. Más allá alcanzas lo inmediato. Más allá, buscas el líquido del universo. . ...