martes, 24 de febrero de 2015

De nuestro cuerpo múltiples cuerpos se desprenden


Esta es la estación de la vida, fermento de la espera, con sus manos nos retuerce la siembra. Crecemos múltiples, cada uno múltiple, con muchas manos y piernas, con ojos luminosos por todas partes. Raíces nos crecen en las paredes, en los árboles, se clavan, agarran, florecen. Múltiples cuerpos se desprenden, autónomos, vivientes. Por la noche se recogen en el nido de cada uno. Nuestras cabezas sueñan con su alma, cada una sus sueños. Forman guerras entre desconocidos en nuestro cuerpo. ¡Ya sé: somos múltiples que se desconocen! Viven sus vidas, fuera y dentro. Alguna vez, alguno no vuelve. ¿Se ha perdido o ha muerto? No se sabe. No pueden salir en su búsqueda; porque solo él conoce el camino. De todas formas es autónomo. Y nuevos del cuerpo siguen creciendo. Los nuevos no tienen memoria, ni los otros tampoco. No existe la muerte: ellos crecen.

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