jueves, 19 de febrero de 2015

El tiempo es poema, agua


El tiempo diverso. Sí, diverso y fuera. Duro como un nacimiento. ¿Qué debo hacer con él? Pues vean. Hago palomitas de maíz. (¡Ah, perdón: que esto no es serio!) Entonces hago una circunferencia. Tampoco. ¿Ni con el dedo en la playa de arena? Tampoco. ¡Pero si es para expresar como el agua borra el tiempo. Tampoco; aún menos: son dos entidades diferentes. - Yo creo que no: El Tiempo es agua. Gota que cae del Infinito. (Así: en mayúscula: para que puedan interpretarlo en su divina forma.) El tiempo es agua, digo, gota, digo, líquido. El Tiempo es líquido. [La liquidez del Tiempo. Ya ven: salió metáfora.] El Tiempo es metáfora. Pero no sé de qué en este momento. (Esperen. Voy a pensarlo.) El Tiempo es de sí mismo metáfora, invento, abstracto, irreal con efecto en los cuerpos. [¡Bueno, demasiado físico para la poética!] El Tiempo es poema: poema del espacio. (Mal casamiento: el espacio vacío lleno de Tiempo abstracto.) Ellos se casan y dan lugar a las cosas: esas hijas del Tiempo y de la señora Espacio. [¿Ahora cómo salgo de ésta?] Las cosas se reproducen y paren al Tiempo. Este busca esposa y encuentra a la señora Espacio. La deja preñada y llena. Y la luz nace. La Luz se deslumbra y busca la sombra. Juntos se acuestan y nacen, uno tras otro, los días. (Las Días las llamo porque me gusta.) Las Días se enamoran de un astro. (Perdón: de una estrella.) Cada noche lo meten en su cama de sombras. Nadie sabe lo que ahí sucede. [Representémoslo por un paréntesis. Así ( ).]

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