domingo, 8 de febrero de 2015

Las pirañas hacen nidos en las cuencas de nuestros ojos


Nos tomamos el espacio en blanco, sus imágenes, chorrean por nuestros labios, una gota cuelga del fondo de nuestra cara, y yo, con un dedo, con su yema blanda, la poso sobre mi carne, la miro atento, la huelo, la sostengo en su equilibrio de agua, le doy con la punta delicada de la lengua, la saboreo. Las imágenes nos comen: viven como pirañas en el sucio río de nuestra carne; nos desangran, nos muerden, rodean, aletean, se divierten; con su cabeza en nuestra carne entran, devoran, clavan, muerden, buscan hueso, topan con arterias, se emborrachan de sangre; se comen los ojos, las corneas, meten sus dientes por el iris muerto: nos apagan. Las pirañas hacen nidos en las cuencas de nuestros ojos, como fondos de bibliotecas, cinemateca de los sueños, imágenes siempre nuevas, pasan como álbumes de celuloide cautivos.

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