lunes, 9 de febrero de 2015

Allí entre mis dudas nadaban las horas.


No me tomes. Así, no. Ni como espacio diluido, ni como imagen, ni como sueño. No me tomes como olvido, ni como mente desastrosa. Déjame que pase las horas a tu lado como si fuera una promesa. Déjame en esta medianoche de tu cama; cerca, muy cerca de tu mesa, de los desperdicios, los restos de tu comida dejada. Allí donde te mueves, allí toma mi mano; y después, haz del tiempo retraso. Ya es medianoche, toma el camino. Deja que el tiempo se vacíe. Ámame diversa mientras la hierba inflamada crece; mientras este cuerpo sin ti seco, como si intentara deshojarse. Seducción secreta y múltiple, casi imposible. Cerrada incógnita. Allí entre mis dudas nadaban las horas.

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