domingo, 22 de febrero de 2015

De la soledad odio y amada, las manos retuerce


Contigo y los posibles. Posibles: escribirte, hacerte, y luego te hablo. Te hablo de la soledad cerca: cerca de la soledad te hablo, perplejo. La soledad amante y adecuada: completa, perpleja, auxilio. A tus anchas, a mis anchas, compañera. Intento del corazón como un mandato, en los poros escrito: a los lados, en el borde, tiembla y se redacta, obra, se estremece, las fuerzas ocultas: tal vez el torpe miedo, el aire su brillo: oculto resumen ausente. Ausente, de tu inquietud ausente. Rota, torpe, asesina: asesina breve. Te pido que testifiques, de la vida; de la vida sola, en aumento, en masa, los errores, la larga paciencia bastarda. La soledad descubriendo y digna: a ti, creadora de las piezas dama, arrogante, digna y necesaria, prisionera: del silencio prisionera. Te escucho como el último: el amado de la muerte. Libre y terminado: sin quererte. Nombre de las cosas: nombre por su ausencia. Cuando termine el tiempo, cosecha. De la soledad cosecha y trimestre, estación y vida, fermento y espera. De la soledad odio y amada, las manos retuerce: te pertenecen. Son la siembra del cuerpo: las manos. Crecen multitudes, vacías y solas, buscan raíces en los cuerpos, se clavan, agarran del placer la esencia, florecen. Nada en ti fue universo, ya sabes: universo de carne, de sangre y aliento. La soledad patina sobre las camas: en nada, sobre los destruidos cuerpos . ¡Ay, mi amor, qué me hiciste! Sangre, nada, solitario recuerdo: bello recuerdo. Me hiciste el cielo de tus ojos, tiniebla, rapto. Bella autora, me hiciste ciego verdadero, limpio.

.                                                                       ****