lunes, 16 de febrero de 2015

Por invisible, porque empujas como un engaño


Por invisible, porque empujas como un engaño... Los prodigios cabalgan como un juramento. Me encuentras en la puerta de tus ojos: en esa senda abierta, en la versiones de tu mirada: presagio de la memoria triste. Por el sufrimiento, por las fuerzas negativas... Por todo aquello que amas. Por la cifra. A la cuerda como enigma. Al misterio que nos ignora. A la razón que trama. Al encuentro que jura. Al nudo de tu lengua. A la curva de tu escucha. A la belleza de la duda. Por tu ventana. A tu sombra. Al cristal de tu sombra. A la burla que soportas. Al agujero. A lo que la gente dice. A lo malo y breve. A lo que te digo como alquimia. Esa es de lo malo la corriente. A la tristeza que cae de tus labios. A las fibras de tu cuerpo. Al amor hondo; a su periferia: allí donde somos encendido misterio, donde estuve como el sabor de la espera.

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