jueves, 26 de febrero de 2015

Tomas mi locura y el amor haces


Emanas toda. Toda emanas delante de nuestro amor fecundo; imprevista y sola, delante, allí te hallas. Tomas mi locura y el amor haces. La haces viva de carne. La engañas: le dices: «Estás cuerda. Tienes razón, locura: nadie te comprende». Le escribes cartas de coherencia. La engañas. La piensas y la engañas. Y la haces nueva; por un día, por un rato; hasta que la ves correr por el parque, caminar con pasos muertos por la casa, mirar los utensilios de la cocina... Hasta que la ves tirada en la cama, los ojos muy abiertos, las manos flojas, y sus palmas. La ves con los días encima, acumulados, le sirven de manta.

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