domingo, 30 de noviembre de 2014

Y desde entonces todas las estaciones son frías



Y desde entonces todas las estaciones son frías. Transmutaron las flores en hojas. Nada se movía. Ni la fuerza fue fuerza, ni el hombre hombre, ni el laurel gloria. Todo se pierde; pero quédate. Quédate un día. Quédate como mi cabello, como los miembros de mi cuerpo, quédate. Quédate como mis pies sobre la tierra, como mis brazos agitados, quédate. No eres para menos pluma, china, japonesa: dulce caída. No eres fulminación la espera, ni lengua de agua, ni cisne de palabras. No eres un dónde buscando, ni un lado silenciado, ni un podría. No eres: aquello me lo quitaron, andando solo anduve desusado. No eres templo de llanto, ni sentir enemigo, ni un recordar siendo. Eres mansedumbre, ribera, en ti anduve, merced amorosa, voz, mirada, mano, ... Y no es preciso que yo lo diga.

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