miércoles, 12 de noviembre de 2014

Con esos pasos que sobre los ojos me hiciste que más bien se parecen a duro llanto


En el tiempo tuve un espejismo protegido que no supo defenderse de la futura pena que el amor venidero me ofrecía. No lo entendí entonces, ni ahora entiendo el dolor común que no hicimos. Juzgaba por principio que con este amor no vendría ningún gemido. Y un día fresco me hallo en él hundido, todo desarmado, sin puerta ni barco para la huida. En este amor abierto, con los ojos quebrados, me hallo al amor presto y desgarrado, con esos pasos que sobre los ojos me hiciste que más bien se parecen a duro llanto.

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